Nuestra Magnífica Humanidad
El Llamado a Encontrarnos Unos Con Otros
El Llamado a Encontrarnos Unos Con Otros
En una época cada vez más marcada por la inteligencia artificial, quizá las preguntas más importantes sean las que nos hacemos sobre nosotros mismos.
En una época cada vez más marcada por la inteligencia artificial, quizá las preguntas más importantes sean las que nos hacemos sobre nosotros mismos.
Para la Dra. Julie Rubio, Profesora Shea-Huesman de Ética Social Cristiana en la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara (JST-SCU, por sus siglas en inglés), la reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, nos invita a reflexionar sobre cómo podemos llegar a ser más generosos, humildes y abiertos al asombro ante el mundo; en otras palabras, sobre cómo descubrir nuestra magnífica humanidad.
La clave está en el encuentro con los demás. En efecto, el rasgo distintivo de nuestra humanidad puede ser que, más que buscar respuestas, buscamos encontrarnos unos con otros y, en última instancia, encontrarnos con Dios.
Para la Dra. Rubio, el renovado interés público en la tradición de la Iglesia como guía para que la humanidad aprenda a encontrarse en medio de la revolución de la inteligencia artificial es un motivo de gran esperanza. Al respecto, afirmó, “Nuestra tradición está siendo vista por el público de una manera nueva; ¡eso es muy emocionante!”
Nutridos por la Tradición Intelectual de la Iglesia
La Dra. Rubio ha tenido un interés por la teología a lo largo de su vida. Después de sus estudios universitarios, durante varios años de servicio en Mary House, un refugio para mujeres migrantes embarazadas en Washington, D.C., discernió un llamado a profundizar en el estudio de la teología, el matrimonio y la maternidad. Sus experiencias han dado fundamento a su labor académica: “Decidí escribir mi tesis doctoral sobre la familia y la doctrina social católica. Desde entonces, la intersección entre las relaciones familiares y la justicia social ha sido el eje de mi trabajo.”
La Dra. Rubio describió su vida como teóloga de la siguiente manera: “Me siento profundamente bendecida de poder leer y conversar sobre teología todos los días. Y aquí, en la JST-SCU, poder hacerlo al servicio del ministerio ha contribuido a formarme como persona de fe, como profesora y como teóloga.”
Acerca de la doctrina social de la Iglesia, reflexionó: “Esta tradición es lo más sabio que conozco. La doctrina social católica tiene 135 años de desarrollo y ha reflexionado sobre todo, desde los cambios en el trabajo provocados por la Revolución Industrial hasta el cambio climático, las transformaciones en la vida familiar y la globalización. Creo que las personas reconocen en esta larga y profunda tradición de reflexión ética y diálogo sobre la sociedad un gran recurso.”
De Roma a Silicon Valley
Tras la publicación de la encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, la Dra. Rubio participó en la reciente conferencia diocesana “Donde Roma se encuentra con Silicon Valley: Conversaciones Sobre la Dignidad Humana, la Ética y la Inteligencia Artificial,” celebrada en junio en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz.
En la conferencia, a la Dra. Rubio le llamó la atención el interés que manifestaron los profesionales del sector tecnológico por la perspectiva católica. Al respecto, reflexionó, “Me pareció que eran conscientes del potencial de la inteligencia artificial para transformar nuestra manera de vivir y comprendían la necesidad de dialogar con una tradición que ofrece una rica reflexión ética.”
En su presentación, relató el comentario de un colega sobre cómo ha cambiado la enseñanza ahora que los estudiantes pueden utilizar fácilmente la inteligencia artificial para generar sus trabajos académicos: “Ese profesor compartió: ‘Ahora, cuando califico los trabajos, debido a que los estudiantes utilizan inteligencia artificial, ya no puedo verlos a ellos. Esto significa que no puedo conocerlos, y eso me entristece profundamente.”
Para la Dra. Rubio esta historia pone de relieve la importancia de encontrarnos con la voz auténtica y las experiencias reales de cada persona: “Ser humanos implica expresarnos y encontrarnos con los demás cuando ellos también se expresan. No podemos sacrificar eso por ser más eficientes.” Esta reflexión hace eco de las palabras del Papa León XIV sobre la importancia de preservar los rostros y las voces humanas en nuestra época.
Generosidad, Humildad y Curiosidad
La Dra. Rubio reconoce que, si bien la inteligencia artificial tiene usos importantes, los católicos están llamados a ejercer un discernimiento particular. “Debemos evaluar la inteligencia artificial no solo por lo eficiente, productivos o exitosos que podría hacernos, sino por la manera en que verdaderamente contribuye a nuestro florecimiento humano. Para los católicos, el florecimiento humano está estrechamente vinculado al encuentro con los demás y a vivir como seres relacionales.”
La Dra. Rubio subrayó que el discernimiento también se extiende a los momentos cotidianos de la vida. “¿Qué sucede con nuestras relaciones familiares y nuestras amistades si dependemos de la inteligencia artificial para escribir nuestros mensajes, tarjetas o cartas de amor? ¿Qué ocurre con nuestra vida interior y nuestra relación con Dios si, en lugar de escribir un diario o dedicar tiempo a la oración, conversamos con un chatbot?” Estas son preguntas con las que únicamente los seres humanos pueden confrontarse y discernir.
Es precisamente ese proceso de discernir juntos lo que puede conducir al encuentro. “Esto es especialmente cierto cuando nos acercamos unos a otros con generosidad, humildad y curiosidad. Esas son las virtudes que siempre les digo a mis estudiantes que estamos tratando de cultivar,” comentó.
Sobre la Sinodalidad y el Auténtico Encuentro
Sobre la relación entre el encuentro y la creciente sinodalidad de la Iglesia, la Dra. Rubio señaló: “Si la sinodalidad consiste en escucharnos mutuamente y discernir los movimientos del Espíritu Santo, entonces requiere reconocer la dignidad humana de cada persona.” Y añadió: “Magnifica Humanitas nos anima a vivir esta realidad. La Iglesia vive la sinodalidad cuando reúne a personas con diferentes experiencias y conocimientos en la mesa del diálogo.”
Durante los últimos dos años, la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara ha patrocinado Juntos a la Mesa, un evento que ofrece al público un espacio para reflexionar sobre temas relacionados con la sinodalidad.
En ambas ocasiones, destacados Cardenales del Vaticano han pronunciado la conferencia magistral para promover un proceso de discernimiento público. Los participantes permanecen en grupos de mesa, a menudo junto a personas que no conocían previamente, con quienes reflexionan, escuchan, oran y comparten sus experiencias.
El ponente invitado más reciente fue el Cardenal Timothy Radcliffe, OP, quien habló sobre la relación entre la sinodalidad y la amistad. Quienes participaron dieron testimonio de lo que escucharon y de cómo esa experiencia transformó su comprensión del encuentro con el prójimo [véase p. xx].
También resulta significativo que, cuando el Papa León XIV presentó su primera encíclica, lo hiciera acompañado por dos cardenales, dos teólogas laicas y un directivo del sector de la inteligencia artificial. “Estaba dando un ejemplo de sinodalidad,” subrayó la Dra. Rubio. Su colega, la Profesora Léocadie Lushombo de JST-SCU, participó en el panel que acompañó al Papa León XIV durante la presentación de la encíclica en Roma. Según la Dra. Rubio, “La Dra. Lushombo comentó que estar allí y sentirse verdaderamente escuchada fue una poderosa experiencia de sinodalidad.”
Nuestra Magnífica Humanidad
En una época marcada por la inteligencia artificial, la teóloga Dra. Julie Rubio enfatiza que lo que verdaderamente nos hace humanos se encuentra en el encuentro entre personas, un aspecto que tanto el Papa Francisco como el Papa León XIV han señalado repetidamente. Encontrarnos auténticamente con los demás y descubrir nuestra propia humanidad implica construir relaciones desde la generosidad, la humildad y la curiosidad.
“Todo el pensamiento moral católico está profundamente ligado a la convicción de que ser humano significa vivir en relación, en el encuentro con Dios, y con los demás. Esta es, en términos generales, una de las enseñanzas fundamentales que recibimos de los relatos de la creación en el libro del Génesis,” afirmó la Dra. Rubio.
A medida que la inteligencia artificial transforma la manera en que aprendemos y nos comunicamos, la tradición católica, especialmente a través de su doctrina social, ofrece un marco de referencia confiable para utilizar estas tecnologías de manera ética y promover una cultura del encuentro.
Julie Hanlon Rubio es profesora de Ética Social Cristiana en la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara y autora de cinco libros. Ella y su esposo pertenecen a la Parroquia Newman Hall Holy Spirit, en Berkeley. Disfruta el yoga, el senderismo y cocinar para su familia y amigos.
