| Father David Mercer

Cinco Consejos por el Padre Dave Mercer Para Invitar a Alguien a la Iglesia

Siempre me ha gustado conocer gente nueva los domingos. Podrían estar de paso, ser nuevos o estar buscando el camino de regreso a la Iglesia después de muchos años. Pero mi corazón se conmueve especialmente cuando un feligrés trae a un amigo y me dice: “Padre, me gustaría presentarle a alguien.”

Amy, feligresa desde hace mucho tiempo, estaba en la Misa Dominical no solo con su familia, sino también con una amiga. Después de Misa, ella vino a mí y me dijo, “Esta es mi amiga y compañera de trabajo, Marilou, y esta es su primera vez aquí.” Marilou y yo nos dimos la mano y le di la bienvenida a la parroquia.

Cualquier momento puede ser un buen momento para invitar a alguien a la iglesia contigo. Sin embargo, hay momentos en los que la gente anhela un significado espiritual más profundo y una invitación tiene sentido evidente. Esos momentos incluyen momentos de pena o tristeza, un desafío e incluso una sensación general de vacío. A menudo, todo lo que necesitan es una invitación amistosa de alguien en quien confían, como un amigo, un familiar o un compañero de trabajo- alguien como tú.

A veces dudamos en invitar a personas a la iglesia, así que aquí hay algunos consejos para invitar a alguien a la iglesia en cualquier época del año:

Consejo 1: Pregúntate qué es lo que más aprecias de ir a Misa. Por ejemplo, quizás tu sacerdote o diácono siempre tiene un mensaje que te llega, la música te llega al corazón o la fe de todos fortalece tu fe en Jesús. Puedes compartir esta idea con quien invites a ir contigo el domingo.

Consejo 2: Ora por la persona a quien quieres invitar y por la gracia para invitarla.

Consejo 3: Mantén tu invitación simple. Di: “¿Te gustaría venir a la iglesia el domingo conmigo?” La palabra más importante de esa invitación es “conmigo.” La idea de entrar solo a una iglesia intimida a las personas. Si no fueron criados como Católicos, no sabrán qué hacer y podrían temer parecer avergonzados. Se sentirán mucho mejor si van con un amigo de confianza. Nuevamente: “¿Te gustaría venir a la iglesia conmigo?” (Podría ser útil ofrecerte a recogerlos. Recuerda que es intimidante entrar solo a una iglesia nueva. Recuerda que la invitación es para que vaya contigo, no a solas).

Consejo 4: Incluye una invitación para ir a tomar un café o almorzar después. Si es una Misa en la tarde, invítalos a cenar a tu casa. La mayoría de las personas que no están acostumbradas a la liturgia pueden tener preguntas sobre lo que vieron y experimentaron. Darles tiempo después para que hagan preguntas puede ser útil para animarlos a volver una segunda vez, y quizás con más frecuencia.

Consejo 5: Muchas personas no están familiarizadas con palabras Católicas como “Misa” o “Eucaristía,” y un lenguaje desconocido puede hacerles sentir como extraños. Así que simplemente invítalos a “la Iglesia,” una frase que todos entiendan.

Si alguien dice “No,” no lo tomes como algo personal; puede que no esté listo. Simplemente hazle saber que tu invitación sigue abierta. Por otro lado, si acepta, confirma su aceptación. Es natural que las personas se sientan tímidas o incómodas después de decir que sí. Puedes ayudar a disminuir esa incomodidad con una breve afirmación y compartiendo una perspectiva personal sobre tu parroquia. Considera decir algo como: “Muy bien. Siempre disfruto de nuestro coro y disfrutaré tenerte conmigo.” O: “Siempre me reconforta la oración y estoy seguro de que a ti también te reconfortará.” Tu afirmación les servirá para contrarrestar su timidez.

¿Y qué fue de Marilou? Vino a hablar conmigo y se convirtió en una parroquiana habitual los domingos. Celebramos su Confirmación y su Matrimonio como Sacramento.

Y cada vez que eso sucede, vuelvo a la sensación que describí al principio- la alegría serena de conocer a alguien nuevo el domingo y la gracia de escuchar a un feligrés decir: “Padre, me gustaría que conociera a alguien.” Esa simple presentación puede convertirse en el primer paso de una nueva vida en Cristo. Nunca se sabe qué corazón espera tu invitación.

El Padre Dave Mercer es un sacerdote jubilado que ha servido en muchas parroquias de la Diócesis de San José, así como en la Reserva Mescalero Apache antes de jubilarse.


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