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 | Por Hilda Bocanegra

No sabes lo que Dios hará contigo, hasta que te pones en Sus manos

Hilda Bocanegra • ILM ‘23

Buenas tardes a todos. Hoy es un día de celebración para cada uno de mis compañeros de clase del Instituto de Liderazgo Ministerial. Por fin ha llegado el día en que no tenemos que preocuparnos por entregar tareas para no tener trabajos atrasados o enviar evaluaciones que, por alguna extraña razón, nos costó mucho terminar. Todas esas preocupaciones se han desvanecido por completo, porque hoy estamos aquí juntos como una familia para celebrar nuestro logro en compañía de nuestros seres queridos.

Es difícil resumir en unos minutos tres años de aprendizaje, dedicación e inquietudes porque hemos aprendido mucho y enfrentados desafíos en este camino. Sin embargo, Dios, que siempre estuvo presente en cada una de estas dificultades, nos ha permitido comprender mejor la misión apostólica que se nos ha dado como líderes, para que podamos servir mejor a nuestra comunidad parroquial y terminar lo que antes parecía imposible: graduarnos del ILM.

Parece que fue ayer que comenzamos nuestra primera clase, la cual, debido a la crisis de salud que afectó al mundo en ese momento; de repente nos convertimos en los pioneros de las clases a distancia. Nuestros teléfonos celulares y tabletas se convirtieron en nuestros compañeros en el proceso, y en la comodidad de nuestros hogares comenzamos este viaje que nos ha traído hasta este momento. Aunque no fue fácil aprender por Zoom, siempre tratamos de estar presentes y evitar en lo posible contratiempos. Incluso cuando hubo problemas de conectividad, nunca nos dimos por vencidos y siempre estuvimos dispuestos a aprender.

Todos los miércoles y sábados, nuestros instructores hicieron todo lo posible para ayudarnos a descubrir a Dios y su propósito con nosotros. Cada tema, como la historia de la Iglesia, las Sagradas Escrituras, la teología, la catequesis, la justicia social, la liturgia, por nombrar algunos, se convirtieron gradualmente en parte de nuestras vidas. Si bien comencé no sabiendo cuál era mi propósito, poco a poco, a medida que aprendía más, mi razón por haberme unido al ILM se volvió más clara y finalmente cristalizó. Ese es el propósito del Instituto, guiarnos en el conocimiento de Jesús y aprender de Él.

Durante nuestro tiempo en el ILM, varios de mis colegas perdieron familiares o amigos debido a la pandemia. Yo, a principios de año, perdí a mi hermano mayor por cáncer. Esta es una de las pruebas más difíciles que Dios me ha dado en mi vida. Su muerte me hizo reflexionar sobre el valor de la vida como don de Dios. En otras circunstancias, sin mi fe, me habría cuestionado por qué estaba en esta situación y por qué un hombre tan bueno como él tuvo que dejarnos tan pronto. Pero con fe descubrí que la parte más importante de este proceso fue darme cuenta del poder de la oración. Mientras estaba en el hospital, mientras oraba, podía sentir la presencia de Dios, del Espíritu Santo en ese pequeño cuarto, y nunca me sentí sola. Por eso, quiero agradecer al ILM y especialmente por nuestra primera clase con el diácono Gustavo Escrucería, “Encontrándome con Cristo,” quien enfatizó el valor de la oración y el aprecio por Dios en nuestras vidas.

Quiero aprovechar este momento para agradecer al Obispo Cantú por apoyar la oportunidad que brinda el ILM de formar líderes que sirvan a la comunidad. A la Sra. Irma Rangel y al personal del Instituto, por tener siempre la mejor disposición por reunir y apoyar a nuestros profesores para que nos brindaran la mejor instrucción. A todos nuestros profesores, incluidos los sacerdotes, que siempre dieron lo mejor de sí para que hoy estemos aquí celebrando nuestra graduación: a todos, muchas gracias. Y por supuesto, a mis compañeros con los que compartí los 81 miércoles y 25 sábados apoyándonos mutuamente en este camino que no termina hoy, sino que recién comienza: gracias. Y recuerden “no sabemos lo que Dios hará con nosotros hasta que nos pongamos en Sus manos.”

¡Dios los bendiga a todos siempre y que el Espíritu Santo nos guíe en esta nueva etapa de nuestras vidas!

¡Muchas Gracias!