| Por Omid Khorasani

La Paz Que Faltaba

Por mucho tiempo, pensé que la vida no estaba de mi lado. Perdí a mi padre a los tres años y fui criado por una madre soltera que tuvo que tener dos trabajos para criarnos a mi hermana pequeña y a mí ella sola.

Nací en Irán durante la revolución, y la mayor parte de mi infancia y juventud transcurrió en la posguerra. Priorizar mi educación y tener un buen desempeño escolar era mi única esperanza para escapar de las adversidades. Finalmente, me mudé a los Estados Unidos para continuar mis estudios y conseguir el trabajo de mis sueños en Silicon Valley.

Debería haberme sentido feliz y satisfecho por haber cumplido mi sueño Americano. Sin embargo, en lo más profundo de mi corazón, faltaba algo o alguien. Esto me desconcertaba. Al fin y al cabo, ¿qué más podía faltar? Me enamoré de una chica maravillosa (una joven Católica, criada en la fe Católica por unos padres amorosos), me casé con ella y dimos la bienvenida a dos hermosas hijas, a quienes decidimos criar en la fe Católica.

Entonces me di cuenta de que lo que me faltaba no estaba afuera, sino más bien por dentro. Durante todos estos años, había estado pensando y viendo las cosas de manera equivocada. Sentí vergüenza al darme cuenta de que me había atribuido el mérito de todos mis logros. No había sido yo en absoluto. Todo había sido Él. Todo formaba parte de Su plan. Todo era Su gracia. Él me había estado llamando durante toda mi vida, y yo había permanecido tan ciego ante la verdad. Fue entonces cuando tomé el teléfono y marqué el número que debí haber llamado hacía mucho tiempo.

Me reuní con el Padre Michael y el Padre Matt, y descubrí el programa de la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OICA). Al reflexionar sobre mi camino en la OICA, lo que tuvo un impacto más profundo en mí fue descubrir a Dios no como una autoridad distante, sino como una presencia amorosa que invita a una relación personal. Al provenir de una experiencia musulmana, aprender sobre el sacrificio de Cristo y experimentar la gracia de Dios a través de la Iglesia me ayudó a comprender la fe como algo que se vive mediante el amor, la misericordia y la confianza, en lugar de como una obligación. Este cambio transformó profundamente mi manera de orar, de tener esperanza y de verme a mí mismo ante Dios.

En la noche de la Vigilia Pascual, me sentí colmado de alegría, gratitud y un profundo sentido del amor de Dios que me envolvía. Al recibir los sacramentos, sentí brotar lágrimas de alivio y asombro, sabiendo que, por fin, había sido acogido plenamente en el seno de la Iglesia. Fue un momento de profunda paz y maravilla, como si mi corazón hubiera encontrado su verdadero hogar en la misericordia de Dios.

Durante este increíble camino espiritual, muchísimas personas me guiaron para acercarme más a Cristo. Estoy sinceramente agradecido a la Parroquia de San Nicolás y San Guillermo por acogerme con el corazón abierto. Integrarme plenamente en la vida de la Iglesia fue la pieza definitiva que faltaba en mi corazón, mi mente, mi alma y mi vida.


Omid Khorasani nació en Irán y fue criado como musulmán antes de ingresar en la Iglesia Católica en 2025. Actualmente es feligrés de la Parroquia de San Nicolás y San Guillermo.

Leer todas las noticias en español