Una Canción de Esperanza Al Otro Lado del Océano
Miembros de un Coro Local Reflexionan Sobre Su Participación en el Intercambio de Himnarios del Jubileo
Miembros de un Coro Local Reflexionan Sobre Su Participación en el Intercambio de Himnarios del Jubileo
El año pasado, el Cardenal Stephen Chow invitó a coros de Asia y California a celebrar el Jubileo de la Esperanza, el cual coincidió con el 80º aniversario de la Diócesis de Hong Kong. Al evento, conocido como el Intercambio Jubilar de Himnarios, asistieron el Obispo Oscar Cantú y un selecto grupo de cantantes y músicos de toda la diócesis, quienes se unieron al coro de San Simón para interpretar, en un escenario internacional, canciones e himnos que compartían el tema de la esperanza.
El año pasado, el Cardenal Stephen Chow invitó a coros de Asia y California a celebrar el Jubileo de la Esperanza, el cual coincidió con el 80º aniversario de la Diócesis de Hong Kong. Al evento, conocido como el Intercambio Jubilar de Himnarios, asistieron el Obispo Oscar Cantú y un selecto grupo de cantantes y músicos de toda la diócesis, quienes se unieron al coro de San Simón para interpretar, en un escenario internacional, canciones e himnos que compartían el tema de la esperanza.
Cuando el coro que representaba a la Diócesis de San José viajó a Hong Kong para el Intercambio Jubilar de Himnarios, sabían que constituían una delegación modesta en comparación con muchos de los coros con los que se encontrarían: trece cantantes y tres músicos, uno de ellos de tan solo catorce años.
Sin embargo, la noche de su concierto, mientras cantaban en la Iglesia de San Francisco de Asís de Hong Kong, sus voces formaron parte de una expresión unida y poderosa de la oración de la Iglesia por la esperanza, al unirse a los cientos de vocalistas y músicos internacionales para interpretar el Canto del Jubileo: Peregrinos de Esperanza.
No quedó ni un solo ojo seco una vez que concluyó la canción.
Stan Chow, feligrés de la Parroquia de San Simón y hermano del Cardenal Steven Chow, recordó la atmósfera del concierto: “Nunca había visto a tantos cantantes talentosos de diferentes países ofreciendo sus alabanzas a Dios, a través de una música impecablemente ejecutada, en un mismo lugar de culto. Todos pertenecemos a una sola familia.”
El Camino a Hong Kong
La preparación para el viaje comenzó meses por adelantado. Los coralistas se prepararon escuchando grabaciones y ensayando, tanto de forma individual como colectiva. Muchos miembros lo hicieron incluso mientras continuaban con sus compromisos ministeriales habituales en sus propias parroquias.
Todos los coralistas entregaron el alma en un programa de doce minutos que podía presentarse con total confianza en un escenario internacional. La directora del coro de San Simón, Tamami Honma, reflexionó sobre el hecho de que “fuimos la única delegación de los Estados Unidos, y sentimos una gran responsabilidad de mostrar nuestra música, rica y variada, de la mejor manera posible.” Una vez finalizada y perfeccionada la selección de temas, el coro abordó un avión rumbo a Hong Kong junto con el Obispo Cantú, contando con el apoyo de su párroco, el Padre Brendan Maguire.
Con el Telón de Fondo De Una Tragedia Regional
Cuando aterrizaron en Hong Kong, lo hicieron en el contexto de una tragedia desgarradora. Apenas unos días antes, la región había sido testigo de un devastador incendio que cobró la vida de 168 personas, incluido un miembro del coro. Los organizadores habían considerado cancelar el Intercambio de Himnarios, pero finalmente decidieron que un programa centrado en la esperanza seguía siendo apropiado en aquel momento.
Subir al escenario junto a coros procedentes de toda Asia —de Taipéi, Macao, Japón, Corea y Mongolia— fue una experiencia inolvidable para el grupo. La presentación culminó con toda la asamblea cantando “Peregrinos de Esperanza.” Katie Perez, de San Simón, describió el momento sencillamente como “muy poderoso; significó estar unidos en una misma fe.” Fred Tou, también de San Simón, reflexionó, “Toda la iglesia vibraba de esperanza.”
Otro momento clave ocurrió cuando el coro de San José invitó a todos los presentes a cantar juntos el Ave Verum Corpus. Para Alice Ng, de la Parroquia de San Simón, este fue otro de los momentos más conmovedores del intercambio. “Fue como escuchar a los ángeles proclamar el amor de Dios,” comentó. “Para mí, fue un momento del cielo en la tierra.” Daniel Leung, de la Parroquia de Santa Clara, también reflexionó sobre el concierto: “Fue una experiencia única en la vida cantar junto a Católicos de diferentes países.”
Un Intercambio de Fe y Hospitalidad
Los momentos conmovedores de esperanza se extendieron mucho más allá del concierto. Por ejemplo, el coro asistió a la Misa Dominical en la Catedral de la Inmaculada Concepción, donde el Cardenal Chow presidió junto con el Obispo Cantú. Durante la Comunión, Alice interpretó un emotivo solo de “Amazing Grace.” Bruce Zimmer, de San Simón, comentó que cantar durante la Misa en la catedral fue, para él, la “experiencia más memorable.”
Los miembros del coro también disfrutaron de la generosidad de sus anfitriones internacionales. Stan Chow describió la gran hospitalidad del personal de la Catedral de Hong Kong, quienes - en sus palabras- demostraron cuánto “apreciaban verdaderamente nuestra presencia y nuestra participación.” Todos los miembros, junto con sus familias, disfrutaron de suntuosos banquetes, salidas especiales y una excursión a Macao. Todos los integrantes del coro coincidieron en que la Diócesis de Hong Kong fue increíblemente acogedora.
Para algunos, el viaje fue también profundamente personal. Huey Faustina Ho, feligresa de la Parroquia de Saint William que creció en Hong Kong, comentó que el viaje le permitió experimentar la Iglesia local de una manera nueva. “Nunca antes había tenido un verdadero encuentro con la fe ni con los lugares de peregrinación en Hong Kong y Macao,” compartió. “Aprender sobre la historia Católica de esos lugares fortaleció mi convicción de que somos, verdaderamente, una gran familia universal.”
Una Alabanza Llena de Esperanza En Un Mundo Dividido
Cuando Stan le pidió al Cardenal Chow su opinión tras el evento, el Cardenal comentó: “Aprecié sinceramente el resultado del concierto de Intercambio de Himnarios del Jubileo. El propósito de reunir a coros de Oriente y Occidente para alabar a Dios- en sus propios idiomas y en inglés- culminando con el “Canto del Jubileo,” constituyó una alabanza a Dios llena de esperanza en un mundo dividido por perjudiciales tensiones geopolíticas.”
Tamami Honma percibió la experiencia como “algo tan unificador y muy difícil de describir. Todos estábamos presentes en una mismo sitio, pero, al mismo tiempo, en todas partes del planeta.” Kenneth Chan, de Santa Clara, sintió el llamado a llevar esa experiencia a su propia comunidad: “Esto me hizo reflexionar sobre cómo podemos canalizar esta dedicación para mejorar la calidad de nuestro ministerio musical y enriquecer aún más nuestras liturgias.”
Tamami también compartió que “los músicos jóvenes dijeron que, por fin, se sentían como verdaderos músicos y que ahora tenían un sentido de misión más claro.” Stan recordó, “¡Nuestro mayor admirador fue el Obispo Cantú, quien se sentó en la primera fila!”
Ya de regreso en casa, los cantantes reconocen que, si bien fueron a Hong Kong para cantar, regresaron transformados. Cada uno trajo consigo una renovada apreciación por el poder de la música sacra, la vitalidad de la Iglesia universal y la noción de lo que significa caminar juntos como una sola familia, con esperanza, guiados por la fe y unidos en el canto.
Barra Lateral: El Programa de 12 Minutos Interpretado por el Coro de la Diócesis de San José
- “Sublime Gracia,” cantada a capela
- “Señor, Escucha Mi Oración,” un himno góspel de Moses Hogan
- “El Anhelo” de Craig Courtney, letra de Susan Bentall Boersma
- “Guíame, Señor,” de John Becker, con acompañamiento de flauta y trompeta
- “Oh, Dios, Más Allá de Toda Alabanza,” letra de Michael Perry, con melodía de Gustav Holst
- “Ave Verum Corpus,” un himno Eucarístico, musicalizado por Wolfgang Amadeus Mozart
Tamami Honma es la directora del coro de la Parroquia de San Simón en Los Altos y profesora en el Departamento de Música de la Universidad de Stanford. Disfruta pasar tiempo con su familia, probar nuevas recetas, conocer nuevos amigos y resolver los rompecabezas diarios del NYT.
Stan Chow se jubiló de la industria de los semiconductores tras 30 años en el campo de la automatización del diseño electrónico. Dirige un servicio de atención domiciliaria para personas mayores junto con su esposa, Alice, y es voluntario en el coro de la Parroquia de San Simón. Le encanta cantar, viajar, correr, así como la buena comida y el buen vino.
