Setenta Años de Fortaleza: La Parroquia de Santa Francisca Cabrini
La Parroquia de Santa Francisca Cabrini tuvo sus inicios en un entorno humilde: un pequeño granero rojo donde se celebró la primera Misa hace 70 años. De esos modestos orígenes, ha surgido una vibrante comunidad multigeneracional, moldeada tanto por sus feligreses como por sus párrocos.
La Parroquia de Santa Francisca Cabrini tuvo sus inicios en un entorno humilde: un pequeño granero rojo donde se celebró la primera Misa hace 70 años. De esos modestos orígenes, ha surgido una vibrante comunidad multigeneracional, moldeada tanto por sus feligreses como por sus párrocos.
Setenta años después, ese espíritu de unidad sigue definiendo a Cabrini, según Margaret Schillage, Chris Aguilar, Cathy Campbell y Jim Revels. A lo largo de las generaciones, feligreses y párrocos continúan construyendo, recordando y renovando su comunidad, manteniendo vivo un legado arraigado en la familia, la tradición católica y la diversidad cultural.
Construyendo Juntos
Chris Aguilar creció en Cabrini, se fue para estudiar y trabajar, y finalmente regresó en 2007. Explicó por qué volvió a la parroquia donde creció: “Para mí, echaba de menos la familiaridad de la parroquia después de haber crecido allí.” Chris y su esposa Ann se involucraron en Cabrini a través de su liderazgo en el Encuentro Matrimonial Mundial. Esto les acarreó mayores responsabilidades parroquiales.
Chris recordó: “Nos propusieron ser lectores, y fue un gran honor. Esto nos ha abierto muchas puertas para servir de otras maneras y para conocer a muchísimas personas de la parroquia a las que ahora queremos mucho. Hemos forjado lazos que van más allá de la Misa Dominical.”
Jim Revels también ha experimentado un profundo sentido de pertenencia y hogar en la parroquia. Tras jubilarse, encontró algo especial en Cabrini. “Al conocer al Padre James y al Padre Tony, experimenté una revitalización de mi fe. Fue como una renovación,” compartió. “Los sacerdotes más jóvenes son el mejor regalo que podríamos pedir. Han motivado a la gente a participar en los ministerios. Todos trabajamos juntos.”
Cathy Campbell, quien se unió a la parroquia en el año 2000, atestigua este mismo sentimiento de unidad: “Cabrini es una familia muy querida,” afirmó. Para ella, la parroquia sigue encarnando valores como la tradición y la diversidad, profundizando la cohesión iniciado por el anterior párroco, el Padre Michael Hendrickson. Sobre su actual párroco, el Padre James Okafor, comentó: “El Padre James tiene una memoria prodigiosa; nos llama por nuestro nombre. Nos sentimos valorados y reconocidos. ¡Es maravilloso! ¡Ve nuestros dones y los pone en práctica!” Añadió, “Estoy muy agradecida porque realmente ha fortalecido mi conexión con Cristo.”
Recordando Juntos: Libro de Memorias The Cabrini Way
El Padre James animó a Margaret Schillage, o Margie, para poner su talento al servicio de la creación de un libro de memorias de la parroquia: The Cabrini Way (A la Manera Cabrini). Margie, feligresa desde sus inicios y catequista durante 41 años, lideró el proyecto, reuniendo más de 100 testimonios personales. En su investigación, descubrió las múltiples capas de significado que encierra este espacio sagrado.
“Hasta ahora, nunca me había detenido a pensar en la riqueza simbólica de nuestro edificio,” dijo. Descubrió que cada detalle era intencional; desde los símbolos grabados en el altar y la pila bautismal, hasta la pintura de la Última Cena sobre el altar mayor, obra del artista Angelo Lanzini.
El libro de memorias también conserva el recuerdo de los orígenes de la escuela. Un ejemplo de ello es el relato de la Hermana Gabriel, una monja Dominica: “Empezamos con dos grados. La matrícula costaba 6 dólares al mes. Había hileras de ciruelos entre el convento y la escuela. Había tablones de madera, colocados uno tras otro, a través del huerto para que pudiéramos sentarnos.”
Padres y hermanas trabajaron juntos para satisfacer las necesidades de su incipiente escuela, lo que confirma una vez más que la mayor fortaleza de Cabrini siempre han sido las relaciones que la sustentan.
The Cabrini Way demuestra su gran solidaridad como comunidad en momentos de duelo. Un ejemplo de ello es la historia de la familia Metz, que patrocinó la reciente renovación de la capilla de adoración de la parroquia en memoria de su hijo, Connor. Connor falleció inesperadamente a los 13 años debido al síndrome de Loeys-Dietz, que no había sido diagnosticado.
Para Keith y Bridget Metz, los padres de Connor, la parroquia se convirtió en un refugio. “La comunidad de Santa Francisca Cabrini y nuestra fe nos ayudaron a superar un momento muy difícil. Recibimos el apoyo y el cariño de muchísimos amigos,” compartieron.
Hoy, la capilla de adoración se erige en honor a Connor, un espacio de oración marcado por el dolor y la esperanza. “No podemos pensar en Connor sin pensar en Cabrini, un lugar muy especial para nuestra familia. Connor amaba a Santa Francisca Cabrini y, siendo joven, tenía una fe admirable.” Añadieron: “Que todos encontremos nuestra luz y fortaleza en la Eucaristía.”
Tradición y Crecimiento
La identidad perdurable de Cabrini está profundamente arraigada en la tradición católica, algo que los feligreses experimentan con mayor intensidad en su liturgia. Según Chris, “En Cabrini, seguimos practicando las hermosas tradiciones de la Iglesia Católica, ‘los aromas y las campanas,’ que hacen que la liturgia sea tan palpable. Muchos de nosotros lo apreciamos enormemente.”
Jim, al igual que Chris, fue monaguillo y ahora es sacristán. Mantiene una notable conexión con las tradiciones de su juventud. “Entrar hoy en la misma sacristía en la que entraba de niño ha hecho que, en mi opinión, la experiencia de la tradición litúrgica de la Iglesia sea fluida,” reflexionó Revels. “Los actos de la Misa, la Eucaristía, las lecturas, la participación de la congregación... todo ha sido fluido, y esa es la mejor manera de describirlo.”
Sin embargo, la fidelidad de Cabrini a la tradición no se da a expensas de la diversidad cultural, ya que ha acogido nuevas expresiones de fe que enriquecen su vida comunitaria. Cathy habla con entusiasmo de la comunidad igbo nigeriana. “¡Me encanta su espiritualidad!” exclamó. “El Padre James ha traído al grupo a nuestra iglesia para celebrar misas interculturales. ¡Y la liturgia es simplemente espectacular! No me quiero perder ninguna.”
Estas celebraciones reflejan un compromiso más amplio con la inclusión y el enriquecimiento mutuo. Chris mencionó como ejemplo la participación de parejas igbo en los preparativos matrimoniales. “¡Ha sido maravilloso conocer mejor esa cultura!” exclamó. Aquí, una vez más, emerge la identidad de Cabrini como familia: donde la tradición se enriquece con el sentido de
Renovados Juntos- Una Vida Compartida de Su Gente
Setenta años después de su fundación, Cabrini continúa manteniendo vivo el legado de fe, generosidad y vida compartida de su gente. Entre las tradiciones más preciadas que se recogen en muchas de las reflexiones de las memorias se encuentra la fiesta parroquial anual. Para Margie, sigue siendo uno de los momentos más especiales del año. “Me encanta la Fiesta y la espero con ilusión cada año porque la emoción del carnaval siempre despierta a la niña que llevo dentro, y me trae muchos recuerdos de este evento de años anteriores.”
Actualmente, en el corazón de Cabrini se encuentra la visión del Padre James sobre el crecimiento espiritual..Chris comentó: “El Padre realmente desea que la gente crezca en su espiritualidad, en su relación con la iglesia y en su relación con Dios.” Este enfoque ha contribuido a unificar a la comunidad, trascendiendo ministerios, generaciones y orígenes culturales.
Al final, lo que mantiene a los feligreses en Cabrini es una sensación de renovación que se revela con el tiempo. “La razón por la que sigo siendo feligrés de Santa Francisca Cabrini es que me he enamorado de los demás feligreses, de los sacerdotes y de la forma en que honramos y glorificamos a Dios en esa parroquia,” dijo Chris.
Para Jim, esa vida compartida ha creado algo excepcional. “Nunca antes había estado tan cerca de mis hermanos y hermanas de esa parroquia, y lo considero un pedacito de cielo.” Para Cathy, su comunidad parroquial la lleva a la esencia misma de la vida católica. “Es donde me encuentro con Jesús en la Eucaristía junto a mi familia en Cristo.”
Para Margie, cuyo trabajo ha contribuido a preservar la historia de la parroquia, Cabrini sigue siendo su hogar. “He hecho de esta iglesia mi hogar. Aquí se respira un ambiente acogedor y la belleza de la diversidad cultural fomenta un sentimiento de pertenencia, amor y crecimiento espiritual.”
Añadió una última nota- sencilla, alegre y reveladora: “¡Desde que el Padre James se convirtió en párroco, nunca habíamos bailado tanto!”
Margie Schillage es feligresa de toda la vida de Santa Francisca Cabrini, donde ha desempeñado diversas funciones. Es tasadora de bienes raíces y disfruta cultivando tomates, aprendiendo a tocar el piano, paseando en su Vespa, viajando y bailando.
Cathy Campbell es originaria de San José y asiste a misa en Santa Francisca Cabrini. Le gusta viajar por Estados Unidos con su esposo, Lee, en su autocaravana y también a
Chris Aguilar y su esposa Ann disfrutan apoyando los ministerios de liturgia y matrimonio de la Parroquia de Santa Francisca Cabrini. Fuera de la iglesia, a Chris le encanta practicar senderismo y pescar en la Sierra Nevada ("la tierra de Dios").
Jim Revels disfruta de su jubilación como sacristán, ministro de la Eucaristía, miembro del comité de funerales y duelo, y miembro del programa de asistencia social de Santa Francisca Cabrini. Entre sus aficiones se encuentran viajar, acampar, leer, sus clases del Instituto de Liderazgo Ministerial y los eventos sociales de la iglesia.
