| Por Marissa Nichols

Amar a Cristo En las Personas Sin Hogar – Parte 3

El Parque Columbus de San José, que antes albergaba el campamento más grande de personas sin hogar de la ciudad, ahora está casi vacío. Algunas de las personas que vivían allí han sido trasladadas a albergues temporales y hoteles, pero muchas otras se encuentran repartidas por diferentes comunidades de Silicon Valley.

Las dos primeras partes de esta serie mostraron cómo la Iglesia acompaña activamente a las personas necesitadas, a través de iniciativas como el ministerio de distribución de suministros de la Orden de Malta y el ministerio de duchas de Caridades Católicas en Nuestra Señora del Refugio.

Aun cuando la Ciudad de San José ha visto una alentadora disminución en el número de personas que experimentan la falta de vivienda, el compromiso de la Iglesia de amar a Cristo en las personas sin hogar permanece constante, adaptándose para acompañar a quienes continúan viviendo en los márgenes de la sociedad.

Vic y Gayle

En la primera parte de esta serie, Gayle, una residente de un campamento de personas sin hogar, había forjado un vínculo casi familiar con Vic Giacalone, Caballero de la Orden de Malta, durante las distribuciones semanales de la Orden. Para ella, significa mucho que su “papá” adoptivo, Vic Giacalone, siga visitándola y manteniéndose al tanto de cómo está después de su traslado a un hotel local.

“Si pasa uno o dos meses y no lo veo, normalmente voy a su oficina para asegurarme de que esté bien, ¿a poco no?” dijo en tono de broma mientras miraba a Vic. Durante 13 años viviendo en la calle, Gayle rechazó las ofertas de alojamiento debido a que algunos albergues no permitían mascotas. Sin embargo, las cosas han cambiado. “Aquí me permiten conservar a mis tres perros,” explicó.

Por el momento, Gayle es uno de los casos de éxito. “Tengo más estabilidad. Desde que estoy aquí, he recibido mucha ayuda para atender mis necesidades médicas. Además, cuento con una administradora de casos que me brinda apoyo.”

Significa mucho para Vic ver a Gayle con un techo donde vivir. “Me alegra verla feliz, segura y limpia. Le resultaba realmente difícil mantener una vida normal en aquellos campamentos. Me contó que sufrió el robo de sus pertenencias en demasiadas ocasiones. Realmente era una jungla.”

Marlene Bennett  

Si bien Gayle ha logrado una situación más favorable, muchas personas continúan enfrentando dificultades para obtener una vivienda, y algunas siguen acudiendo al ministerio de duchas de Nuestra Señora del Refugio. Allí, los usuarios ahora pueden posiblemente superar obstáculos legales que les impiden acceder a una vivienda al recibir servicios y acompañamiento proporcionados por la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara.

A través de su programa Unhoused Advocacy Practice (UAP), una iniciativa operada por el Centro Jurídico Comunitario Katharine y George Alexander, la facultad de derecho ha puesto en marcha un proyecto con una doble misión. Según su sitio web, busca “Formar a estudiantes de derecho para que sean defensores de la justicia social a lo largo de toda su vida y brindar servicios legales gratuitos, bajo supervisión, a consumidores de bajos ingresos, inmigrantes, trabajadores y personas sin hogar del Condado de Santa Clara.” Además, el programa Unhoused Initiative (UI) procura promover la dignidad y humanidad de nuestros vecinos sin hogar mediante la investigación, la organización de eventos y la colaboración con la comunidad.

“Si se pueden resolver ciertos asuntos legales, eso puede ayudar a una persona a conseguir empleo y vivienda,” explicó Marlene Bennett, Directora del Proyecto UI, quien ha colaborado como voluntaria en el ministerio de duchas durante los últimos dos años. Desde agosto del año pasado, el programa UAP ha ayudado a eliminar antecedentes relacionados con infracciones menores y ha brindado asistencia para atender multas judiciales pendientes de pago.

Algo que ha llamado particularmente la atención de Marlene respecto de las personas que acuden al ministerio de duchas es que: “La característica más común es la gratitud por el servicio, el agradecimiento por pasar una tarde en comunidad con otras personas y el ánimo renovado después de disfrutar de una comida casera, una ducha caliente y un cambio de ropa limpia.” En colaboración con Marlene y UI, estudiantes de Salud Pública lanzaron una Campaña de Reducción del Estigma, en la que entrevistaron y dieron voz a las personas sin hogar que participan en el ministerio de duchas.

Respecto a los desalojos de campamentos, Marlene comentó, “He escuchado a personas decir, ‘Estoy empezando de nuevo desde cero,’ porque sus pertenencias fueron retiradas o destruidas, o porque han tenido que buscar otro lugar donde se sientan seguras, donde tengan una comunidad y acceso a lo que necesitan.”

También ha sido testigo de algunas historias de éxito. “Recuerdo a un señor en particular que regresó a Nuestra Señora del Refugio después de haber obtenido una vivienda. ¡Todos se alegraron muchísimo por él! Esos momentos son importantes porque quienes participan en el programa pueden ver que hay personas que están logrando salir de esta aparentemente interminable lista de espera para acceder a una vivienda; hay personas que sí están logrando avanzar a través del sistema.”

Don, Jim, y Gerald

No todas las historias terminan bien. Gerald, quien apareció en la segunda parte de esta serie, no ha podido ser localizado. Al momento de redactar este artículo, no había sido visto en ninguno de los centros de alojamiento transitorio donde la Orden de Malta continúa prestando su ministerio.

Su amigo Jim Griewing, voluntario de la Orden de Malta, compartió, “Me preocupa cómo estará y dónde se encuentra ahora. Estuvo aquí por lo menos cinco o seis años.” Durante ese tiempo, Jim siempre se detenía para conversar con él y llevarle un sándwich. Ahora, incluso la banca donde vivía ha sido retirada.

Casualmente, durante las semanas en que se llevaron a cabo los desalojos de los campamentos, Jim vio a Gerald caminando por la Calle Segunda de San José. Tomó nota de regresar después de su cita para buscarlo, pero cuando volvió, Gerald ya no estaba.

Don Blach, de la Orden de Malta, también recordó a Gerald con cariño, “Era una persona muy positiva. Espero que pueda encontrar una comunidad a la cual pertenecer.” Las relaciones comunitarias que se forjan dentro de los campamentos son una de las principales razones por las que estos asentamientos surgen de manera natural. “Cuando se dispersa a las personas, se pierde gran parte del contacto entre ellas,” reconoció Don.

“Había compañerismo,” coincidió Jim. “Sin duda se cuidaban unos a otros. Claro que había situaciones difíciles, pero también había personas que realmente se preocupaban unas por otras».

Tanto Don como Jim esperan que Gerald haya encontrado una situación mejor. Jim comentó, “He visto a varias personas en circunstancias similares llegar a una situación mucho más favorable, y simplemente espero que él haya podido encontrar algo que funcione mejor para su vida y que esté comenzando a salir adelante.”

Amar a Cristo En Quienes Viven Sin Hogar

El ministerio de la Iglesia permanece firme, siguiendo el llamado del Evangelio, “En cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron.” (NBLA Mt 25:40)

Vic confirmó que el alcance del ministerio de la Orden de Malta continúa. “Seguiremos haciendo lo que siempre hemos hecho: distribuir artículos de higiene, alimentos, agua y alimento para mascotas. Lo único que ha cambiado es el lugar donde prestamos este servicio. Ahora los llevamos a los proyectos de vivienda transitoria en lugar de a los campamentos.”

Su amiga de muchos años, Gayle, también se ha convertido en una defensora del acceso a la vivienda para sus amigos que aún viven a la intemperie. Reconoció que le cuesta entender por qué algunas personas rechazan las opciones de alojamiento disponibles debido a las normas de los programas. “No importa dónde uno esté, siempre hay reglas,” afirmó. “Incluso cuando uno vive en la calle, hay reglas.”

La regla que guía a los ministros de la Iglesia es clara: amar a los más pequeños es amar a Cristo.


 

Lea parte 1: https://thevalleycatholic.org/working-unhoused-vic-giacalone-larry-cargoni-monica-rising

Lea parte 2: https://thevalleycatholic.org/loving-christ-unhoused-part-2-don-mary-shower-volunteer


Marlene Bennett es Directora de Proyecto de la Iniciativa para Personas sin Hogar de la Universidad de Santa Clara, un programa interdisciplinario enfocado en la crisis local de vivienda y falta de vivienda. Fuera de su trabajo, Marlene disfruta hacer senderismo, leer y criar a sus dos hijos pequeños.

Marissa Nichols es editora de The Valley Catholic, la revista oficial de la Diócesis Católica de San José, y conductora de Invited, el pódcast de la revista. Asiste a Misa con su familia en el Monasterio Carmelita de Santa Clara. Disfruta de la jardinería, la lectura y las actividades al aire libre.

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