Share this story


 | Doug Culp

Judit

Sabia y valiente

¡Pero el Señor todopoderoso los eliminó por la mano de una mujer! Su jefe no fue abatido por jóvenes guerreros, ni lo golpearon hijos de titanes, ni lo atacaron enormes gigantes: lo desarmó Judit, la hija de Merarí, con la hermosura de su rostro. - Judit 16, 5-6

El pasaje de la izquierda está tomado del Himno de liberación de Judit. Celebra la derrota de los asirios por parte de Israel, que fue posible gracias a la valiente acción de Judit y su sabio plan de batalla. Su historia es otro ejemplo más de cómo Dios liberó al pueblo judío del peligro al usar a las personas menos indicadas. También es un recordatorio de la importancia de hacer todo lo posible para buscar lo que es correcto sin poner nunca a prueba a Dios. El testimonio de Judit nos anima a recordar siempre la humilde oración tanto de Jesús como de María: “Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

La historia de Judit

El rey de Asiria, Nabucodonosor, había enviado a su general de mayor rango, Holofernes, en una expedición militar contra toda Palestina. Después de someter a varias naciones, Holofernes fijó su mirada en Israel, que se negó a adorar al rey asirio “cuasi divino”. Sus fuerzas llegaron a la ciudad judía de Betulia y la sitiaron.

Horrorizados ante la idea de que los asirios destruyeran el santuario de Betulia, los israelitas se prepararon para defender la ciudad de los ataques. Sin embargo, el asedio comenzó a cobrar un gran número de víctimas. Cuando se cortó el suministro de agua de la ciudad, la gente comenzó a presionar a sus líderes para que se rindieran. Uzías, uno de los ancianos de la ciudad, pidió cinco días más. Dijo que si Dios no los liberaba en ese tiempo, entregaría la ciudad a los asirios.

Fue en este momento crítico cuando Judit apareció en escena. Ella era una joven viuda conocida por su prudencia y devoción a Dios. Se enojó cuando escuchó los llamados a rendirse y la respuesta de Uzías. Debió tener una posición importante en la comunidad, porque los ancianos de la ciudad, incluido Uzías, acudieron a ella cuando los llamó. Judit los reprendió por poner a Dios a prueba; dijo que equivalía a que ellos se pusieran en el lugar de Dios, un Dios cuyo plan habían demostrado que nunca podrían comprender. Continuó diciendo que Dios no fue movido por amenazas o halagos.

Entonces, Judit propuso un curso de acción diferente, que ella misma emprendería... sin ninguna elaboración, por cierto. Después de obtener la aprobación de los ancianos, hizo penitencia, se vistió con sus mejores ropas y joyas, abandonó la ciudad y viajó al campamento de Holofernes. Cuando se enfrentó a sus tropas, afirmó estar huyendo de la ciudad judía y fingió apoyar a Holofernes. Cautivado por su belleza e inteligencia, él la invitó a un banquete. Esperaba seducirla. Sin embargo, tras haber bebido demasiado, Holofernes se desmayó en su tienda, donde Judit se había quedado a solas con él, para luego decapitarlo y regresar a Betulia.

A su regreso, Judit propuso un plan de ataque que consistía en mostrar la cabeza de Holofernes a los asirios. Estos entraron en pánico al verlos y fueron derrotados. Se rompió el asedio y los israelitas saquearon el campamento asirio. La triunfante Judit vivió el resto de su vida con honor y, según los informes, murió a la edad de 105 años. Aunque recibió muchas ofertas para casarse, permaneció soltera y fue enterrada junto a su esposo.

¿Una verdadera historia?

Generalmente se considera que el Libro de Judit se basa en hechos históricos. Al mismo tiempo, se reconoce que, aparentemente, el detalle histórico es insignificante para el autor. Parece haber sido escrito principalmente para comunicar el mensaje central de que solo la fidelidad a Dios salva a Israel del peligro.

¿Qué hay en un nombre?

Judit comparte mucho en común con otras mujeres importantes del Antiguo Testamento. Por ejemplo, como Jael, que clavó una estaca de tienda en la cabeza del general del ejército cananeo en el Libro de los Jueces, Judit mata al general en jefe del ejército asirio. Ella “juzga” a Israel en un momento de crisis militar tal como lo había hecho Débora. La belleza de Judit engaña a los extranjeros de una manera que beneficia a Israel de la misma forma que la belleza de Sara ayudó a preservar a Abram (Abraham) del peligro en Egipto (por supuesto, Sara se convertiría en la madre del futuro de Israel). Por estas razones, quizás sea apropiado que el nombre de Judit signifique “mujer judía” en hebreo.


¿Sabía que…

…en el Capítulo 8 del Libro de Judit, ella se nos es presentada a través de su genealogía?, la cual es la más larga dada a una mujer en la Biblia. Se extiende hasta Israel (o Jacob).

En aquellos días llegó todo esto a oídos de Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, hijo de José, hijo de Oziel, hijo de Helcías, hijo de Ananías, hijo de Gedeón, hijo de Rafaín, hijo de Ajitob, hijo de Elías, hijo de Jilquías, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Salamiel, hijo de Sarasadai, hijo de Israel. - Judit 8, 1


La opinión católica del Libro de Judit

Aunque el Libro de Judit no se encuentra en las Escrituras judías o protestantes, la Iglesia Católica lo incluye en su canon, siempre ha tenido el libro en alta estima desde sus primeros días. En el siglo I, el Papa San Clemente de Roma presenta a Judit como un ejemplo de amor valiente. San Jerónimo más tarde la vio como un “tipo” de la Iglesia e incluso describió a María como una nueva Judit.


“Las palabras de Judit agradaron a Holofernes y a todos sus oficiales, los cuales, admirados de su sabiduría, exclamaron: ‘De un confín al otro de la tierra no hay mujer como esta, por la hermosura de su rostro y la sensatez de sus palabras’”. - Judit 11, 20-21


Doug Culp es el canciller de la Diócesis Católica de Lexington.

Read this article in English! (Versión en ingles)